miércoles, 13 de marzo de 2013

Bocadillo de chorizo.

Me desperté una mañana, alegre, animado, con pensamientos sobre mi futuro cercano. No era raro, pues aun no habíamos entrado en la crisis y "España iba bien" Nada podía fastidiarme ese día perfecto, o eso pensaba, pues no tarde en descubrir que 10 euros era el precio para comprar una buena dosis de amargura.
10 Euros era el dinero que había reservado para salir una tarde de cine con mi pareja de aquél entonces, si si, los mas jóvenes pensarán que es imposible y los mas creciditos añorarán con melancolía aquellos días en los que 10 euros bastaban para hacer feliz a tu novio/a durante una tarde. La cuestión es que aquellos preciados 10 euros, que guardé en un bolsillo de mi mochila, con toda la inocencia del mundo, en algún momento decidieron salir a dar una vuelta y no volver. Me acuerdo que estuve preguntándome si aquél bolsillo era demasiado holgado para su gusto y por eso decidieron escurrirse por él, pero descarte esa idea, el bolsillo los tenía totalmente aprisionados, así que deduje que alguien los ayudó.
Sentí bastante amargura durante un tiempo, por los diez euros que me robaron, por la tarde de cine que no tuve y por la cara de tristeza de mi novia por cancelar la cita.
Sin embargo no duró mucho, pues poco después nos advino la crisis y con ella el destape de "las razones" que la habían influenciado en su mayoría. De pronto me sentí mucho mejor, puede que fuera un poco egoísta, pero en un chaval de mi edad, era normal que tras un tiempo amargado por que me hubieran robado tan solo 10 euros, al pensar en los cientos de millones que le habían robado a miles de españoles, sintiera compasión por ellos y alegría de que al fin y al cabo, solo me habían robado, diez miseros euros.

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