martes, 28 de mayo de 2013

EL LIBRO DE RAAHN Capítulo 1


Capítulo 1

                                           LEX



El sudor lo había vuelto a empapar todo. Hacía semanas que tenía la misma pesadilla, una noche detrás de otra. No dormía bien, a pesar de saber que solo era un mal sueño, algo dentro de mi me alejaba de él como si emanara un insoportable hedor y en mi vigilia, el embotamiento de mi mente era cada vez mayor, haciendo de ésta, otra insoportable pesadilla.
Christin, mi compañera, me había recomendado ir al psicoterapeuta tras contarle lo que me ocurría y después de varios días de reticencia, al final accedí y cuando llamé al número de uno al qué conocía, la secretaría me dio cita para hoy por la mañana.
No pude evitar soltar un bufido cuando vi que el reloj marcaba una hora posterior a la de la alarma del despertador. Las pesadillas no me dejarían dormir como Dios manda, pero una vez empezaban, no había nada que me hiciera salir del sueño hasta que llegaba a su fin despertándome bruscamente.
Llegaba tarde a la cita, así que me duché y me vestí apresuradamente con un pantalón cargo caqui, con un cinturón de tela a rayas marrones y rojas, una camiseta blanca ceñida y una chupa de cuero negro, junto a unas botas militares marrones y mis guantes negros cortos de la suerte.
La carretera hasta la autovía no estaba hoy muy concurrida. Desde hacía tres días, un festival medieval había estado atrayendo a todo el mundo al Parque de las Acequias, una zona verde construida hace cuarenta años por el ayuntamiento para atraer el turismo a Monte Rojo.
En las afueras, en una pequeña finca, se asentaba la consulta y centro de terapia en grupo de la doctora Asenia, la psicóloga con la que me había citado.
La casa central constaba de una enorme construcción central de tres pisos, fachada blanca y tejado de tejas rojas ocre. Todo esto precedido de un amplio jardín formado por un estanque central lleno de carpas de varios colores y un camino serpenteante que ascendía y descendía por unas pequeñas colinas artificiales. Todo el recinto había sido meticulosamente dispuesto para producir la calma de quien residiera en él.
En mi camino hacía la entrada, me cruce a un grupo de personas sentadas en sillas que describían semicírculos concéntricos de forma que todos pudieran mirar de frente a la mujer que les hablaba.
Tras cruzar la entrada, rápidamente una chica se acercó a donde estaba, preguntándome qué deseaba.
-Buenos días- la saludé -he venido a una cita con la doctora Asenia, mi nombre es Alexander Final.
-Un momento, miraré la agenda- La chica, atractiva, morena, con el pelo recogido en una cola trenzada y anudada en la nuca, de llamativos ojos azules, alta y mas alta aun con sus botines con tacones, miraba atentamente su tablet de aspecto cara. -Si, aquí está, su cita fue a las diez, son las once y media.
-Si, verá, la razón por la que no me despertó la alarma fue la misma que me llevó a pedir cita con la doctora, así que si pudiera...
-La doctora está ahora mismo en terapia de grupo, no puede atenderle- su voz no daba lugar a la discusión y la rabia por haber llegado tarde a una cita en la que he tuve que conducir durante tanto tiempo, comenzaba a aparecer.
-Paula, no seas grosera con el caballero- la mujer que había fuera charlando con el grupo de las sillas acababa de entrar en el vestíbulo -Después de la terapia tengo un hueco para usted señor Final, si está dispuesto a esperar unos minutos a que acabe la sesión.- Mientras hablaba, seguía andando sin vacilar hacía una pequeña nevera que había detrás del mostrador de recepción de la que cogió un refresco. No tendría mas de cuarenta ni menos de treinta, pero lo cierto es que era una mujer muy atractiva a su manera. Un cuerpo atlético, unas curvas bien definidas, un pelo ligeramente corto, ondulado y suelto, castaño, una sonrisa impecablemente blanca, una piel morena, una blusa blanca escotada y unos leggins negros terminaban de conferirle un aspecto mas joven de lo que era, ademas de incitar las fantasías mas inocentes de cualquier hombre con buen gusto por las mujeres.
-Supongo que usted es la Doctora Asenia.- Era increíble lo nervioso que esa mujer me había puesto.
-Supone bien, pero por el amor de Dios, llámeme Mar, me gusta tener confianza con mis clientes, Alexander.- y me sonríe...
Si esa mujer debía de tratar mis problemas y traerme la tranquilidad, estaba yendo por el camino contrario. Aunque yo también sabía jugar ese juego, y no iba a permitir que una loquera me sacara ventaja.
-Si es así, que sea Lex, Mar. Con gusto esperaré, y si no supone ninguna molestia, sería un placer hacerlo entre el grupo y asistir a su terapia para poder admirar su trabajo.- le dije mientras exponía la mejor y mas seductoras de mis sonrisas.
Me miró durante unos instantes, escudriñándome. Notaba como sus ojos intentaban con fuerza penetrar en los míos y sacar todos mis pensamientos a la luz, pero tras unos leves instantes, se relajó me sonrió y dijo.
-Faltaría mas, sigeme.- salgo tras ella por la puerta del vestíbulo.
De nuevo en el jardín, los miembros del grupo deambulaban al rededor de las sillas hablando unos con otros o tomando naranjada y galletas. En cuanto Mar comenzó a acercarse, cada uno fue a sentarse en su correspondiente silla. Todos la miraban boquiabiertos o con admiración. Esa mujer inducía un gran control sobre los demás. Se sentó en su silla, al frente del grupo, yo me limité a sentarme en una silla vacía en un lateral trasero del resto. Todos callaron.
-Chicos, retomando el tema a donde lo habíamos dejado antes del descanso, La Mente, la mente es poder, en la mente reside, no solo la personalidad, las emociones y el carácter de todos nosotros, si no también el poder para usarlos, para cambiarlos y para lograr todo aquello que nos propongamos. La mente es tan poderosa, que acaba controlando a la mayoría de nosotros, pero eso no significa que nosotros no podamos controlarla a ella, pues después de todo, nosotros somos la mente y si tomamos consciencia de ello, podremos controlarla, a ella y a todo su poder.
Mientras hablaba, todos la miraban con expectación, niños hipnotizados ante el respeto infundido por una mente mucho mas sabía. Pero lo realmente increíble era la forma en la que me tenía hipnotizado a mi. No me malinterpretéis, no soy el típico egocéntrico que piensa que es inmune a cualquier susceptibilidad, pero mi trabajo se dedica a penetrar en la mente y la conducta de ciertos individuos y si hay algo que he conseguido todos estos años, es mejorar mis cualidades mentales, sobre todo ante charlatanes de tres al cuarto. Evidentemente, Mar no lo era.
-Muy bien, recordad todo lo que os he dicho hoy, nos veremos la próxima semana.
Sin darme cuenta, la charla había terminado. Tras despedirse personalmente de algunos pacientes que se acercaban a ella para darle sus agradecimientos, se acercó hasta mi.
-Muy bien Lex, acompáñame hasta mi despacho- asentí y caminé a su lado.
Volvimos a pasar por la puerta de entrada al vestíbulo, Paula estaba distraída con una revista que no conseguí ver bien cuando se percató de nuestra entrada. Hizo ademán de levantarse, pero, anticipándose a ella, Mar la informó.
-Paula, estaremos en la consulta, hoy no atenderé a nadie mas, cuando acabes tu trabajo puedes marcharte a casa.
-Si doctora, muchas gracias- la osadía e impasibilidad que mostró ante mi se esfumaban ante su jefa, supongo que era normal.
Subimos unas escaleras de caracol de mármol blanco y barandilla de metal también blanco que ascendían por el centro del vestíbulo hasta el la planta superior, donde una amplia sala bien iluminada por grandes ventanales, decorada por una serie de sillones y sofás forrados de piel sintética blanca dispuestos alrededor de mesitas, un lujoso diván con un aspecto cómodo, que no tardaría en confirmar, y un sillón enorme y negro colocado a un par de metros del diván de forma que paciente y doctor pudieran mantener el contacto ocular.
-Muy bien, siéntate donde quieras y comencemos.
-¿Dónde quiera? ¿No debería tumbarme en el diván?
-Ja ja ja. Si te apetece, pero eso es un tópico. Lo compré porque me gustan los tópicos y porque venía en el juego de muebles de la sala, pero mis consultas no precisan de un diván.
-Pues yo es la primera vez que vengo a ver a un psicólogo y siempre quise usar un diván así que lo usaré.
-Muy bien, no seré yo quien te obligue a lo contrario- y vuelve a sonreírme...
Esa mujer sabía muy bien como alterar a una persona y me había dado cuenta de que su objetivo era hacerte bajar la guardia para poder controlarte después a su voluntad.
-Bueno, no se muy bien como empezar. ¿Alguna sugerencia?
-Comienza contándome que problema es el qué tienes.
-Muy bien. Se trata de una pesadilla que he estado teniendo los últimos meses que no me ha dejado dormir muy bien.
-Cuéntamela.
-Siempre comienza de la misma forma, conmigo en medio de la ciudad, rodeado de personas, mientras, yo parezco desorientado, como si no supiera dónde estoy o quien soy, ellos siguen caminando con normalidad, entonces es cuando me percato de la presencia de unas sombras que se deslizan entre ellos y de pronto, el grito de alguien llama mi atención y provoca que la gente se pare en seco para saber que ha pasado. En ese momento, las sombras comienzan a verse como son en verdad, unas extrañas y horribles criaturas que no había visto antes, que comienzan a atacar a todo el mundo y yo, en vez de huir, corro hacia ellas, y las combato y a pesar de sentir lo fuertes y letales que son, las derroto fácilmente demostrando una gran fuerza y habilidad para el combate. Al poco tiempo aparecen un grupo de personas a las que parezco conocer y nos ponemos a hablar sobre lo que pasa, algunos en un evidente estado de pánico y a punto de perder el control cuando llega otra criatura, aunque esta es distinta a las otras, y no luchamos, si no que hablamos con confianza. Cesamos al ver que el cielo comienza a oscurecerse. El Sol empieza a cubrirse por un extraño eclipse desde la parte superior e inferior al mismo tiempo. Desaparece y ya solo quedan las luces de la ciudad para iluminarla. Todos nos quedamos quietos, callados hasta que un punto luminoso aparece de ahí dónde debería haber estado el Sol y entonces todos se derrumban, algunos comienzan a llorar y yo caigo de rodillas golpeando el suelo con un puño y haciéndole un boquete. La luz crece con rapidez hasta soltar un enorme resplandor que lo ilumina todo y obliga a todos a apartar la mirada, a excepción de mi, que me obligo a mirar, resignado, solo para ver como el resplandor alcanza en forma de fulgor al planeta, abrasándolo todo. Sin embargo, lo peor es que sobrevivo, solo para poder verme rodeado por tierra carbonizada y ceniza allí donde deberían estar mis amigos y entonces es cuando puedo ver al culpable de todo esto, una enorme criatura, que tras engullir el Sol liberó toda su radiación sobre la Tierra. Y ahí es donde despierto.
-Sin duda es el sueño mas inquietante que me han contado y no es de extrañar viniendo de alguien como tu
-¿Alguien como yo?
-Si. Eres la primera persona que se percata de mis habilidades de sugestión y que además las evita por completo.
-Bueno, no es tan difícil si te fijas un poco.
-Pero solo te puedes fijar si no estás bajo mi influencia. Deduzco que tienes una fortaleza mental bastante superior a los demás, es casi como si una barrera impidiera que algo penetrara en su interior.
-Si es así ¿Cómo pretende entender lo que ocurre aquí dentro?- señalé mi sien.
-¿Alguna vez te han hipnotizado?- una ligera sonrisa destelló en sus comisuras.
-Siempre quise probar.
Para las sesión de hipnosis preparó una camilla inclinada que me permitiera estar en la posición mas cómoda posible, atenuó la luz de la sala me indicó que me tumbara y comenzara a relajarme.
-Para que la hipnosis funcione es muy importante tu predisposición a ser hipnotizado. Deberás escuchar atentamente todo lo que te diga y confiar plenamente en mí. ¿Lo has entendido?
-Si
-Imagina que estas en un lugar tranquilo, relajante, donde mas feliz te sientes, imagina que estas ahí.- Cierro los ojos y poco a poco la imagen de una playa caribeña al atardecer se va formando en mi mente. -La tranquilidad es total, comienzas a relajarte, te estas relajando, relájate.- Estoy tumbado en una hamaca blanca colgada entre dos palmeras en la orilla del mar. -Estás en tu lugar tranquilo, estas donde mas feliz eres y estas completamente relajado.- Un leve rumor del oleaje inunda el lugar. -Poco a poco el sueño se apodera de ti, sientes que los ojos se cierran y tienes mas sueño, los ojos se te están cerrando, tienes mucho sueño, tus ojos se cierran, estás dormido.- Me hundo en el sueño y la imagen de la playa desaparece y todo queda en negro, a la espera. -Me gustaría que volvieras a tu pasado, al momento en qué se desencadenó tu sueño, que busques la razón por la que tienes esas pesadillas. ¿Puedes hacerlo?
-Si.- Y la negrura se transforma en un mundo totalmente diferente.
-¿Qué ves?
-Me encuentro en una calle concurrida, el miedo me embarga, estoy buscándolos, pero aun no consigo verlos a pesar de sentirlos por todas partes. Informo a Trelectros por el intercomunicador que tengo en la oreja. Entonces es cuando me percato de unos cuantos que corren entre la gente y el grito agónico de una mujer confirma su presencia.
Trelectros, las almas oscuras están aquí, procedo a abatirlas”
Corro hacia ellas. Son débiles y no me cuesta nada derrotarlas, aun así son muchas, demasiadas. Informo al resto del equipo.
-Lex, Te pedí que volvieras a tu pasado, no que me volvieras a contar el sueño.- Oí en la lejanía de mi mente.
-El Sol comienza a desaparecer- sigo sin inmutarme -Él lo está engullendo. El pánico y la ira se apoderan de mi. Anthony y los demás vienen hacia mi, algunos de ellos entre sollozos. Por último aparece Trelectros.
Hicimos todo lo que pudimos, Lex.” Me dice, cabizbajo. Se ha rendido.
Algunos se derrumban, otros se abrazan. La oscuridad nos envuelve y el haz de luz comienza a aparecer en el cielo. Caigo de rodillas golpeando el suelo con mi puño derecho, sin controlar mi poder, provocando un cráter. Un fogonazo ilumina el cielo provocando que todos aparten la mirada a excepción de mi. Me obligo a mirar, quiero ser consciente del final. Pronto, la luz se vuelve calor y el calor fuego, huelo a quemado, todo a mi alrededor comienza a calcinarse. Desnudo en medio de una roca negra y humeante, con montones de ceniza donde antes estaban mis amigos, esparciéndose entre las corrientes, comprendo que estoy completamente solo en el universo a excepción de Él. Proyecta su imagen frente a mi, me mira triunfante, abre la boca y todo termina.
-Lex,¿Por qué me volviste a contar el sueño? Te pedí que me hablaras de tu pasado.
-Lo hice, este es mi pasado.
-¿De qué estás hablando Lex? ¿Cómo puede ser este sueño tu pasado?
-Porque no es un sueño, es un pasado que aun no ha ocurrido.
-Esto está mal, te sacaré de la hipnosis. Contaré tres hacia atrás y cuando llegue a cero, te despertarás. Tres, sigue mi voz, dos, comienzas a despertar, uno, te estas despertando, cero, despierta.
Abrí lo ojos, pero lo que veía no era el mundo que llevaba viendo toda mi vida. Todo había cobrado un cariz mucho mas nítido, parecía que todo fuera mucho mas real que antes, como si pudiera comprenderlo todo, sin embargo, lo que mas me sorprendió fue lo que vi en Mar. Una extraña luz blanquecina la rodeaba y se deslizaba por todo su cuerpo y un haz comenzó a desprenderse hacia mi. Cuando lo seguí con la vista, vi como penetraba dentro de mi cuerpo y comenzaba a crear un halo similar al suyo que fluía a mi alrededor.
-¿Cómo te encuentras Lex?
-¿Puedes verlo?
-¿El qué?- Su expresión, en la que se mezclaban duda y preocupación me decía que no.
-¡Doctora! ¡Doctora!- Entró gritando Paula por la puerta de la consulta.
-¡Paula! ¿Qué haces aquí? ¿Qué ocurre?
-Está en todas las noticias.- ¡¡¡Bamm!!!
Una fuerte explosión nos sorprendió y todos fuimos a mirar por la ventana. Una gigantesca columna de humo negro surgía desde las afueras de la ciudad, justo donde el campamento medieval estaba emplazado.
-Paula ¿Qué es lo que sale en todas las noticias?- Le pregunté a la secretaría.
-Podéis verlo vosotros mismos.- Se acerca a la pantalla en uno de los rincones y lo sintoniza en un canal que está dando la noticia ahora mismo.
Una reportera rubia y trajeada retransmite un informe en directo del mercado medieval. Tras ella se pueden ver decenas de personas corriendo y abandonando las tiendas.
Desde hace cerca de una hora, unas extrañas criaturas negras han aparecido por todo el mercado medieval que dos días atrás se instaló en las afueras de Monte Rojo”
Tras decir eso, una de esas criaturas de las que hablaba apareció frente a la cámara, que calló aparentemente al ser arrojada al suelo por el cámara al salir corriendo, Mar miraba el televisor estupefacta y yo blanco de pánico. Paula soltó un grito al escuchar el espeluznante grito de fondo de la reportera al ser atacada previsiblemente por la criatura.
-Lex.- Comenzó Mar.
-Si, son las de mi sueño.- No podía creerlo. Después de tanto tiempo atormentado por una “pesadilla” esta comenzaba a hacerse realidad, y si todo era tal como en el sueño, las cosas empeorarían bastante. De pronto el móvil de mi chaqueta comenzó a vibrar, al mirar la pantalla pude ver que se trataba de Christin, lo descolgué de inmediato.
-¡Christin!
-¿Dónde narices estás?- Ella siempre tan directa.
-En la consulta a la que tu misma me mandaste.
-Debes de venir de inmediato. La agencia ha movilizado un equipo de asalto, supongo que habrás visto lo de esos bichos negros.
Si esos bichos son como los de mi sueño, dudo mucho que la agencia pueda hacer demasiado contra ellos.
-Si, pero escúchame. Debéis abortar el ataque, no podéis hacer nada contra ellos.
-¿De qué estás hablando? ¿Cómo lo sabes? No digas tonterías y mueve tu culo al mercado de inmediato.
-Christin, aborta el ataque, es una orden. Nos reuniremos en el mercado tu y yo dentro de quince minutos. Mantén al equipo apartado. Confía en mi.
-Espero que sepas lo que haces, si no, acabaremos los dos en la calle.- click.
Yo también esperaba saber lo que estaba haciendo, aunque esperaba con mas ahínco equivocarme, pero todos mis sentidos me decían que no era así. Debía hacer algo, y debía procurar que Mar y Paula estuvieran a salvo, el mercado medieval quedaba cerca de ahí y las criaturas podrían llegar.
-Mar, debéis venir conmigo, aquí no estáis seguras.
-¿Eres compañero de Christin?- Confirmó mas que preguntar. -Si es así, supongo que podemos confiar en que sabrás protegernos.- Añadió mientras cogía su bolso y se echaba encima una chaqueta. -Paula, vamos con él.
La secretaría asintió con la cabeza y siguió a la doctora escaleras abajo. Fui tras ellas y salimos por la puerta de entrada al vestíbulo y una vez fuera subimos todos a mi coche y nos pusimos en camino al mercado medieval.
Diez minutos después abandonamos la autovía por la salida veintidós, que daba justo al recinto donde se había emplazado el mercado. Toda la zona estaba completamente desértica y despoblada, la mayoría de los puestos habían sido abandonados y destruidos y un rastro de lucha y destrucción marcaba la zona, sin embargo, lo mas desconcertante era la ausencia de cadáveres. En un lugar donde minutos antes se había producido una masacre, la ausencia de cuerpos daba mucho mas que miedo. Nos adentramos mas aun en el mercado, buscando un rastro de Christin o el equipo de asalto, pero no vimos nada. Se acercaba la hora de la cita y no había ni rastro, cuando por suerte, como si el destino me estuviera escuchando pensar, tropezamos con el equipo de asalto, literalmente.
Sus cadáveres estaban esparcidos por el suelo, Paula dejo escapar un grito de terror y Mar miraba los cuerpos con tristeza. Yo sin embargo sentí alegría y aunque me arrepiento de ese sentimiento, el hecho de no encontrar el cuerpo de Christin ahí, no pude hacerme sentir de otra forma.
-¿Qué es lo que ocurre, Lex?- Preguntó Mar.
-Sabes lo mismo que yo. Tengo que llamar a Christin.
-¡Se ha movido!- Gritó Paula cuando estaba marcando el número de Christin.
-¿Qué es lo que se ha movido?- Le preguntó Mar.
-¡E.. ese cuerpo!- Dijo histérica mientras señalaba el torso descuartizado de un miembro del equipo.
Instintivamente lo miré y sorprendentemente, se movió y eso no fue lo único que atrajo mi atención, un aura oscura, similar al de luz que nos rodeaba a Mar y a mi, fue formándose a su alrededor, haciéndose cada vez mas grande, hasta que lo envolvió por completo. Al igual que el haz de luz, Mar y Paula no parecían verlo. De pronto todas las partes de los cuerpos quedaron rodeadas de la misma aura y comenzaron a arrastrarse por el suelo como si alguna fuerza invisible los empujara, hasta que cada pieza quedó unida con el resto formando los cuerpos originales y éstos, a su vez, comenzaron a fundirse en sí mismos oscureciendo cada vez mas el aura.
-¿Qué es eso negro que les está saliendo?- Preguntó Mar no sin cierto horror.
Al parecer comenzaba a hacerse visible para ellas.
-Chicas, debemos irnos, esto se va a poner peligroso.- Dije con bastante miedo.
Todo apuntaba a que esos cuerpos se estaban convirtiendo en las sombras que vimos en la tele y en mi sueño, así que pronto estaríamos en peligro.
-¡Ahh!- Gritó Paula.
Mar y yo la miramos alertados y ambos palidecimos al verla rodeada por tres de esas criaturas. Parecía ser que las otras nos habían encontrado. Salí corriendo hacia Paula en un intento de llegar para ayudarla antes de que las sombras la mataran, sin embargo estaba demasiado lejos y éstas ya habían saltado hacía ella. No me daría tiempo a llegar y ella lo sabía y cuando se dio cuenta de que iba a morir las lágrimas inundaron sus ojos y calló de rodillas al suelo, Mar gritó su nombre y yo, corriendo aun solo pude gritar.
-¡Nooo!
Una explosión me empujó hacia atrás, acto seguido escuché un ruido similar al de un remo golpeando el agua varias veces y extrañamente aun podía oír el llanto de Paula.
-Menudo inútil estás hecho.- Dijo alguien con una voz ronca y vibrante, muy aguda. -Eres tan débil que ni siquiera eres capaz de proteger a los demás, no eres mas escoria humana.- Añadió.
Tardé unos instantes en poder ver con claridad. La explosión me había llenado los ojos de tierra y aun me escocían llorosos. Cuando pude empezar a ver con algo de claridad, vi a Mar mirando con expectación y asombro la descomunal criatura que se alzaba ante ella. Con una altura de cerca de tres metros constitución humanoide y empuñando una gran espada ancha, lo mas llamativo de él era su cuerpo formado totalmente por llamas y mas aun el hecho de que le rodeara un haz de luz similar al de Mar y al mío que también comenzó a fluir hacia mi.
-Chica, deja de llorar, esos bichos han pasado a mejor vida.- Se llevó una mano al oído. -Trelectros transpórtala.
Paula comenzó a desaparecer y en unos segundos no había rastro de ella.
-¡Paula!- Se asombró Mar.
-Doctora, ella está a salvo, sin embargo dentro de unos minutos no podremos decir lo mismo de nosotros. ¿Sabes usar una espada?
-Bueno, he dado clases de esgrima, pero...
-Será suficiente.- La interrumpió al tiempo que le lanzaba su espada. Ella la cogió al vuelo. -Tiene la habilidad de sacar todo el potencial de quien la empuña.
-Gracias, supongo.
-¿Quién eres?- Pregunté.
-Si te parece bien, luego te lo explico tomando un té.- Contestó con sarcasmo. -Pero ahora ¿Qué tal si repartimos un poco de leña a estos bichos?- Caminó hacia donde los cadáveres se habían convirtiendo en sombras, alzó su brazo derecho apuntando con su palma hacia ellas y una intensa llamarada las calcinó por completo.
-¿Y cómo exactamente se supone que vamos a hacer eso? Para ti es muy fácil porque lanzas fuego por las manos, pero nosotros somos simples humanos.
-¡Ah! ¿Si? Pues siéntate a llorar mientras que las "dark soul"- ¿Así se llaman? -Te convierten en una de ellas. ¿Ves aquello que se acerca?- Señaló una nube negra que se movía acercándose a nuestra posición. -Son todas las dark soul que entraron en tu mundo y solo nosotros tres podemos detenerlas. ¿Qué es lo que piensas hacer, Lex?
-Lex.- Mar se había acercado a mi. -Pienso que está de nuestro lado, haz lo que te pide, además, ese nombre que pronunció antes, Trelectros, lo dijiste mientras estabas hipnotizado.
Esta criatura no solo sabía lo que estaba ocurriendo, si no que estaba relacionada con alguien llamado Trelectros, que al parecer conocía de alguna manera y todos mis sentidos me decían que debía ponerme de su lado.
-Está bien, vamos a por ellas.
-Ja ja ja. Muy bien humanos, comienza la fiesta.- Reía mientras se adelantaba.
Mirando en dirección a la nube de esos bichos que aun se acercaban, echó su brazo derecho hacia atrás y comenzó a concentrar una gran cantidad de calor en la palma de su mano, acto seguido comenzó a girar como si intentara desgarrar e aire a su alrededor, se formó un chorro de fuego tras su brazo y en un ultimo impulso lo lanzó contra la nube gritando.
-¡¡¡Barbacoa negra!!!
Una gran llamarada incineró por completo el cielo entre él y la nube impactando contra ella, frenándola durante un segundo y aunque la mayor parte de ellos la esquivaron abriéndose paso al rededor de la llamarada, una gran cantidad de dark soul cayeron carbonizados al suelo.
-Hombre de fuego, eso fue increíble.- Dijo Mar con asombro.
-Mi nombre es Flamas, Doctora y si eso le ha parecido increíble, espere a ver esto.- Este tío esta jugando...
Flamas se paró en seco y cerró sus ojos, presuntamente para concentrarse, luego flexionó ligeramente las rodillas buscando un mayor equilibrio, los dark soul estaban prácticamente encima nuestra, él cerró el puño izquierdo y las llamas de éste comenzaron a brillar intensamente con un color rojo sangre y lanzando un puñetazo en dirección a las sombras grita.
-¡¡¡Meteoro flamígero!!!- Cómo no.
Y literalmente una especie de meteoro de fuego salió despedido a gran velocidad desde su puño y tras impactar contra la nube, explotó creando una gran tormenta de fuego que engulló a otra gran cantidad de bichos. En cierto modo me daban pena.
-Muy bien. Nos he quitado de encima a tantos como he podido.- Aun quedaban al menos unos cuantos miles. -El resto los tendremos que contener cuerpo a cuerpo.- ¡Yu...pi! -Pero nuestro objetivo es contenerlos hasta que mi compañero pueda disparar un arma con el que los exterminará por completo.
-Y ¿Qué pasa si no podemos contenerlos?- Pregunté con duda.
-¡Ah! Si, tengo un mensaje para ti de tu amiga humana.- ¿Mi amiga humana? -"Dile a ese zoquete de Lex, que si deja que esas sombras se escapen, yo misma iré a darle tal paliza que esos bichos parecerán adorables."- Me puse blanco de pánico.
-Je, je, era broma, por supuesto que los vamos a contener. Ya veo que conocéis a Christin. Lo siento mucho por vosotros, no debe ser fácil tratarla.
-Me cae bien, está escuchando todo lo que ocurre y no sabes lo que me gustaría que oyeras lo que está diciendo que te va a hacer, ja ja ja.
Morir a mano de los dark soul o a manos de Christin, mi destino había decidido odiarme.
-¡Flamas! ¡Lex! Dejaros de tonterías, ya están aquí.- Alertó Mar
Los dark soul cayeron rápidamente en nuestra posición y un mar negro de sombras nos rodeó inmediatamente separándonos por completo, aunque Flamas ya había empezado a carbonizarlos. Intenté buscar a Mar, pero habían demasiados y no conseguía verla, pero mientras los haces de luz siguieran fluyendo entre nosotros, sabría que estaba bien, así que confié en el juicio de Flamas y en la fortaleza de Mar y me concentré en mi propia lucha.
Algo que llamó en seguida mi atención, fue que los dark soul que me rodeaban, me miraban muy fijamente pero mantenían las distancias, como si ninguno se decidiera a atacarme. Otra cosa fue que los haces de luz negra que los rodeaba interactuaban entre ellos de la misma forma en que lo hacían los míos.
Al final uno de ellos se adelantó. Nos mirábamos fijamente mientras nos acercábamos cada vez más uno al otro. De pronto saltó hacia mí preparado para desgarrarme, por suerte pude esquivarlo por unos escasos centímetros, aunque antes de darme cuenta ya había vuelto a la carga y en esta ocasión consiguió encajarme un puñetazo que me lanzó varios metros hacia atrás. Extrañamente, me levanté totalmente ileso, sin a penas dolor en la zona del impacto. La criatura corría de nuevo hacia mi dispuesta a llevarse mi vida, sin embargo, en esta ocasión, su zarpazo fue mucho mas lento y pude evitarlo fácilmente, también sus contraataques habían reducido su velocidad, así que aproveché para atacar yo. No me llevó mucho conseguir acertarle un primer puñetazo, seguido de una patada giratoria que la mandó a volar contra una farola que se dobló he hizo estallar la bombilla violentamente. Entonces lo entendí, el dark soul no se había vuelto más lento, si no que yo era más rápido y no solo eso, también mucho más fuerte. Esta mañana me había levantado como un hombre completamente normal y ahora, experimentaba un poder que ningún humano en toda la Tierra poseía.
La sombra, aun medio viva y muy furiosa, en un último intento de lograr la victoria, saltó una vez más hacia mi. No fue suficiente, no me costó mucho asestarle un puñetazo fatal que la atravesó. El dark soul murió y su cuerpo comenzó a fundirse y a disiparse mientras que el haz de luz negra que la envolvía comenzó a ser absorbido por mi brazo, mezclándose con mi haz de luz y parte de ésta, fluyó tambien hacía el torrente que lo mantenía unido a las otras sombras. Todas gritaron al unisono. Un chillido estridente, agudo y muy doloroso para el oído. Se revolvían y saltaban de un lado para otro lanzando zarpazos y cabezazos contra lo que fuera.
-Esto es extraño.- Flamas se acercó a mi. -Es la primera vez que hacen esto, no tengo ni idea de qué es lo que les pasa.- Yo tenía una ligera idea. -Pero nos viene perfecto, ahora que están paralizadas, Trelectros podrá dispararles con el rayo y freírlas por completo.
-Entonces ¿Dejo de cortarlas?- Mar salía de un amplio circulo de cuerpos mutilados a medio fundir de dark soul.
Mientras que yo solo conseguí matar a una sola sombra, ella había dejado un rastro con decenas de sus cadáveres.
-Si, ¡Trelectros! Transpórtanos.
Y tras un flash, nos encontramos frente a un mamparo de cristal transparente y tras él, una gigantesca sala de decenas de metros de altura y unos cincuenta metros cuadrados se extendía ante nosotros. Algunos individuos cuyos cuerpos estaban formados por distintas sustancias, agua, tierra, luz... se movían diligentemente comprobando y tocando paneles que se distribuían por todas partes. En la zona más central y ligeramente elevada, se encontraba un grupo más sofisticado de consolas y paneles y en un gran sillón uno de estos seres, formado por pura electricidad, daba órdenes a todo el mundo. A su lado reconocí la figura humana de Christin.
-Seguidme.- Ordenó Flamas.
Salió por la puerta de cristal y echó a andar por una larga pasarela que conectaba al lugar donde Christin se hallaba.
-¿Donde estamos?- Me aventuré a preguntar.
-En mi casa. ¿Te gusta? supongo que si te pierdes buscando el baño ya no tanto.
Supongo que en otra vida le hice algo.
-Esto es un puente de mando.- Afirmé más que preguntar.
-No eres del todo tonto.- Me alabó Flamas, supongo.
Entramos en la plataforma principal del puente.
-Bienvenidos a bordo de la "Tesler"- Saludó el tipo de la electricidad.
Al mirar en aquella dirección pude ver al ser eléctrico, con mas de tres metros de alto y la misma forma humanoide de Flamas.
-Con qué no debe ser fácil soportarme, eh!- No me dio tiempo a esquivar el golpe de una Christin muy enfadada.
-¡Ay!
-¡Venga ya! No seas tan nenaza, no te di tan fuerte.
Mientras me pasaba la mano por el chichón incipiente de mi cabeza todos pudimos oir un carraspeo desde donde estaba Trelectros.
-Como estaba diciendo, ¡Bienvenidos a bordo de la "Tesler". Una de las estaciones espaciales de transporte espacio-temporal de mi planeta.- Nos informó con orgullo.
-Entonces, ¿Estamos en una nave espacial?- Preguntó Mar.
-Así es Doctora, mas o menos. Ahora mismo estamos orbitando la Tierra.- Explicó Trelectros.
Al contrario de Flamas, Trelectros parecía mucho más tranquilo y apacible, sin embargo, no me sorprendió descubrir un haz de luz discurriendo entre un aura suya y yo. Lo que sí me sorprendió fue que Christin también lo produjera. Por alguna razón todos nosotros estabamos conectados de alguna forma y el reciente recuerdo de las dark soul y su haz oscuro me inquietaban bastante.
-Todo esto es demasiado complejo.- Siguió Mar.- Hace tan solo unas horas estaba en mi tranquila finca ejerciendo mi trabajo y ahora parezco estar metida en una película de ciencia ficción, la verdad es que me gustaría oír una explicación bien detallada de lo que está ocurriendo.
-Ya puestos a mi también me gustaría saber que está ocurriendo.- Añado.
-Pero antes de todo, ¿Dónde esta Paula?- Preguntó Mar.
-Ella está a salvo en su apartamento, la teletransporté allí mientras vosotros os encargabais de las dark soul.- Explica Trelectros.- Ahora, si os relajáis un instante, comenzaré a explicároslo todo.
Algunos tripulantes habían preparado una serie de confortables bancos alrededor de la silla de mando de Trelectros. Todos nos sentamos esperando para escucharle.
-Comenzaré por hacer una presentación debida, él es Flamas.- Señala hacia una esquina en la que se encuentra de pie y absorto en su propio mundo.- mi segundo al mando y amigo, yo soy Trelectros, comandante de la estación espacio temporal Tesler y el resto de personas que habéis visto deambular por ella son sus tripulantes. Todos nosotros venimos de Eonia, un planeta elemental situado en un universo paralelo al vuestro.
-Más bien "que estaba situado" diría yo.- Cortó Flamas sin el entusiasmo característico que mantenía durante la batalla de hace un rato.
-Todo esto es mucha información de golpe, si no fuera por teneros justo delante, se me haría imposible creeros.- Esta vez era Mar quien salía a escena.
-Entiendo vuestra perplejidad, pero ni tengo la necesidad de mentiros, y por desgracia tenemos el tiempo justo para poneros al día sobre el asunto que nos concierne, así que pido que me dejéis terminar la explicación al completo y luego solventaré cualquier duda que tengáis.
Todos prestamos más atención y Trelectros continúa.

EL LIBRO DE RAAHN Capítulo 0


Capítulo 0
                                                PRÓLOGO

                               EL DIOS DE LA OSCURIDAD




Mi primer recuerdo sobre mi consciencia fue sin duda una de las sensaciones más desagradables de mi larga vida. Esa extraña energía penetró dentro de mí, recorrió cada partícula de mi cuerpo, retorciéndola, presionándola y me hizo cambiar. El cambio fue diferente a un cambio normal, no era un cambio como el que te hace crecer, tampoco era el cambio que te hace evolucionar, ni siquiera era el cambio provocado por el tránsito del tiempo. El cambio modificaba algo más que mi cuerpo, era un cambio total, renovador, mental. Cambiaba ademas la esencia de mi cuerpo, la naturaleza de mi espíritu, un cambio que cambió la misma lógica de los cambios.
Lo primero que sentí fue poder, luego, solo oscuridad, una oscuridad absorbente, contagiosa, hambrienta. Esa hambre, voraz me instaba a alimentarme de todo cuanto me rodeaba, cuanto mas comía, mas crecía, cuanto mas crecía, mas hambre tenía y mi poder aumentaba por cada bocado, al igual que la oscuridad y en ningún momento cesaba de cambiar.
Como le pasa a todo ser vivo en sus orígenes, creía que de alguna forma, único en esta existencia, era el centro de la misma y había surgido de la necesidad de completar algún destino desconocido para mí, pero no era así. Con el tiempo, otros seres como yo fueron apareciendo y se movían con el mismo instinto que yo, pero mi oscuridad era mas profunda y mi hambre mas voraz y de alguna manera, mi deseo de vivir mayor, así que me los comí y su poder fue mío.
Acabé alcanzando tal tamaño que los planetas se me quedaron pequeños, tal poder que podía vencer cualquier limitación y demasiada hambre para contentarme solo con un puñado de planetas, así que fui haciendo la galaxia parte de mi cuerpo y mi poder, absorbida por mi oscuridad y después, solo quedó vacío, un vacío inmenso, un vacío frío, un vacío solo interrumpido por mi y otros seres como yo que luchaban por alimentarse unos de otros en pos de saciar su interminable hambre.
Ninguno se acercaba a mí, podían percibir la muerte a mi alrededor, sabían que de mí solo podían esperar acabar como alimento, no lo contrario y yo no me acercaba a ellos, ya no despertaban mi apetito, demasiado débiles, demasiado comunes, buscaba algo que fuera capaz de saciarme mas, y lo encontré.
No sabría decir cuando llego, de donde vino, ni qué era, pero sabía que su poder era enorme, mayor que el contenido en una galaxia entera, mayor que el mío y se me hacía la boca agua de solo sentirlo tan cerca de mi, no era el único, habían más, muchos más. Uno apareció ante mí, energía pura, sin materia, pero con consciencia, al igual que yo, me acerqué, y la energía me atacó, una parte de mi cuerpo se desprendió del resto, sentí una extraña sensación molesta allá donde se unía momentos previos la zona amputada, me la comí, y esta se volvió a regenerar en el lugar que le correspondía, el estado de la energía cambió, a algo que mas adelante descubriría que era miedo, y ese miedo generó oscuridad en lo mas profundo de la energía, y no había nada mas oscuro que yo, y tenía total control sobre toda la oscuridad, así que pose un miembro sobre la energía, y su oscuridad reaccionó a la mía, y una fuerza descomunal las unió, transformando la energía en mía y tras ello, de nuevo cambié.
Volvió a cambiar todo de mi, pues no fue un cambio normal, cambió mi cuerpo, también mi mente, cambió la naturaleza de mi espíritu y se añadió un nuevo cambio, conseguí un alma. Hasta entonces mi consciencia no había estado completa, mi instinto de vivir no había sido tan fuerte y mi destino no había resultado tan claro.
Fui en busca del resto de energías. Tras haber añadido la mente de esta a la mía, supe todo lo que ella sabía, se hacían llamar manipuladores, una especie de dioses de la existencia.
Ya habían logrado matar a unos cuantos de mis competidores, pero, cuando me vieron aparecer volví a percibir en ellos el miedo que percibí en el que absorbí, pues había tomado la forma de su compañero y conservando mi mente, mis cualidades y mis instintos. Me atacaron en grupo, mas, sus esfuerzos fueron en vano, pues todos sus ataques, cargados con la duda que solo el miedo puede crear en el alma y la oscuridad que ello conlleva, no hacían mas que cargar mi cuerpo con mas y mas energía, energía que no era nada en comparación con la que cada uno de ellos me otorgaba al hacerlos formar parte de mi ser.
Inteligencia, sabiduría, conocimiento, poder y oscuridad, todo ello crecía sin cesar y pronto comprendieron que no tenían posibilidad alguna de vencerme y comenzaron a replegarse a mi alrededor. Ya no me atacaban, solo me miraban y realizaban un extraño ritual a mi alrededor. Tan pronto como lo vi, supe de que se trataba, gracias al conocimiento albergado en las mentes de aquellos que absorbí y sentí, la misma sensación de miedo que sus compañeros hubieran sentido momentos antes. Se habían dispuesto alrededor de toda la galaxia, rodeándonos a mi y las otras criaturas. Casi habían comenzado el sellado cuando deseé con todas mis fuerzas, con todo el impulso que mi instinto pudo crear, utilizando el conocimiento y el poder de mi interior, estar lo mas lejos posible de allí, y así fue, pues lo siguiente que vi tras un fugaz destello negro, fue una nueva galaxia, similar a la mía, pero claramente diferente.

Había escapado de aquellas energías, y aunque no me costaría mucho eliminarlas una a una, en grupo representaban el fin de mi existencia, una existencia que deseaba eterna, una existencia que debía conseguir aun mas poder, el poder para vencerlos, el poder supremo, el poder para manipular la existencia, el poder digno de un dios, digno del Dios de la Oscuridad.