Capítulo 0
PRÓLOGO
EL
DIOS DE LA OSCURIDAD
Mi primer recuerdo sobre mi consciencia fue sin duda una
de las sensaciones más desagradables de mi larga vida. Esa extraña
energía penetró dentro de mí, recorrió cada partícula de mi
cuerpo, retorciéndola, presionándola y me hizo cambiar. El cambio
fue diferente a un cambio normal, no era un cambio como el que te
hace crecer, tampoco era el cambio que te hace evolucionar, ni
siquiera era el cambio provocado por el tránsito del tiempo. El
cambio modificaba algo más que mi cuerpo, era un cambio total,
renovador, mental. Cambiaba ademas la esencia de mi cuerpo, la
naturaleza de mi espíritu, un cambio que cambió la misma lógica de
los cambios.
Lo primero que sentí fue poder, luego, solo oscuridad,
una oscuridad absorbente, contagiosa, hambrienta. Esa hambre, voraz
me instaba a alimentarme de todo cuanto me rodeaba, cuanto mas comía,
mas crecía, cuanto mas crecía, mas hambre tenía y mi poder
aumentaba por cada bocado, al igual que la oscuridad y en ningún
momento cesaba de cambiar.
Como le pasa a todo ser vivo en sus orígenes, creía
que de alguna forma, único en esta existencia, era el centro de la
misma y había surgido de la necesidad de completar algún destino
desconocido para mí, pero no era así. Con el tiempo, otros seres
como yo fueron apareciendo y se movían con el mismo instinto que yo,
pero mi oscuridad era mas profunda y mi hambre mas voraz y de alguna
manera, mi deseo de vivir mayor, así que me los comí y su poder fue
mío.
Acabé alcanzando tal tamaño que los planetas se me
quedaron pequeños, tal poder que podía vencer cualquier limitación
y demasiada hambre para contentarme solo con un puñado de planetas,
así que fui haciendo la galaxia parte de mi cuerpo y mi poder,
absorbida por mi oscuridad y después, solo quedó vacío, un vacío
inmenso, un vacío frío, un vacío solo interrumpido por mi y otros
seres como yo que luchaban por alimentarse unos de otros en pos de
saciar su interminable hambre.
Ninguno se acercaba a mí, podían percibir la muerte a
mi alrededor, sabían que de mí solo podían esperar acabar como
alimento, no lo contrario y yo no me acercaba a ellos, ya no
despertaban mi apetito, demasiado débiles, demasiado comunes,
buscaba algo que fuera capaz de saciarme mas, y lo encontré.
No sabría decir cuando llego, de donde vino, ni qué
era, pero sabía que su poder era enorme, mayor que el contenido en
una galaxia entera, mayor que el mío y se me hacía la boca agua de
solo sentirlo tan cerca de mi, no era el único, habían más, muchos
más. Uno apareció ante mí, energía pura, sin materia, pero con
consciencia, al igual que yo, me acerqué, y la energía me atacó,
una parte de mi cuerpo se desprendió del resto, sentí una extraña
sensación molesta allá donde se unía momentos previos la zona
amputada, me la comí, y esta se volvió a regenerar en el lugar que
le correspondía, el estado de la energía cambió, a algo que mas
adelante descubriría que era miedo, y ese miedo generó oscuridad en
lo mas profundo de la energía, y no había nada mas oscuro que yo, y
tenía total control sobre toda la oscuridad, así que pose un
miembro sobre la energía, y su oscuridad reaccionó a la mía, y una
fuerza descomunal las unió, transformando la energía en mía y tras
ello, de nuevo cambié.
Volvió a cambiar todo de mi, pues no fue un cambio
normal, cambió mi cuerpo, también mi mente, cambió la naturaleza
de mi espíritu y se añadió un nuevo cambio, conseguí un alma.
Hasta entonces mi consciencia no había estado completa, mi instinto
de vivir no había sido tan fuerte y mi destino no había resultado
tan claro.
Fui en busca del resto de energías. Tras haber añadido
la mente de esta a la mía, supe todo lo que ella sabía, se hacían
llamar manipuladores, una especie de dioses de la existencia.
Ya habían logrado matar a unos cuantos de mis
competidores, pero, cuando me vieron aparecer volví a percibir en
ellos el miedo que percibí en el que absorbí, pues había tomado la
forma de su compañero y conservando mi mente, mis cualidades y mis
instintos. Me atacaron en grupo, mas, sus esfuerzos fueron en vano,
pues todos sus ataques, cargados con la duda que solo el miedo puede
crear en el alma y la oscuridad que ello conlleva, no hacían mas que
cargar mi cuerpo con mas y mas energía, energía que no era nada en
comparación con la que cada uno de ellos me otorgaba al hacerlos
formar parte de mi ser.
Inteligencia, sabiduría, conocimiento, poder y
oscuridad, todo ello crecía sin cesar y pronto comprendieron que no
tenían posibilidad alguna de vencerme y comenzaron a replegarse a mi
alrededor. Ya no me atacaban, solo me miraban y realizaban un extraño
ritual a mi alrededor. Tan pronto como lo vi, supe de que se trataba,
gracias al conocimiento albergado en las mentes de aquellos que
absorbí y sentí, la misma sensación de miedo que sus compañeros
hubieran sentido momentos antes. Se habían dispuesto alrededor de
toda la galaxia, rodeándonos a mi y las otras criaturas. Casi habían
comenzado el sellado cuando deseé con todas mis fuerzas, con todo el
impulso que mi instinto pudo crear, utilizando el conocimiento y el
poder de mi interior, estar lo mas lejos posible de allí, y así
fue, pues lo siguiente que vi tras un fugaz destello negro, fue una
nueva galaxia, similar a la mía, pero claramente diferente.
Había escapado de aquellas energías, y aunque no me
costaría mucho eliminarlas una a una, en grupo representaban el fin
de mi existencia, una existencia que deseaba eterna, una existencia
que debía conseguir aun mas poder, el poder para vencerlos, el poder
supremo, el poder para manipular la existencia, el poder digno de un
dios, digno del Dios de la Oscuridad.
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