TRELECTROS
-Nuestra
especie siempre ha estado estrechamente ligada a las distintas formas
de energía, y de ahí que evolucionáramos rápidamente en su
entendimiento y uso, hecho que nos permitió descubrir y manipular
energías tan complejas como los pulsos espacio-temporales y atribuir
a nuestras naves de esa capacidad. Tan pronto como la dominamos,
comenzamos a realizar saltos para investigar lo más profundo del
Universo. Muchos fueron nuestros descubrimientos, pero sin duda, uno
de los más sorprendentes fue el contacto con ciertos seres de
distintas galaxias que rompían por completo los parámetros de su
especie. Todo ser vive definido por sus limitaciones; su fuente de
alimento, sus habilidades de supervivencia, el planeta al que está
ligado y sus condiciones físico-químicas, sin embargo, estos
individuos de una forma u otra, carecían de una o más de sus
limitaciones, lo que les permitía adquirir habilidades que para
otros miembros de su especie les era imposible. Comenzamos a llamar a
estos seres “Pluses”. Para estudiarlos se designaron pluses de
nuestra especie como comandantes para una flota de estaciones
espaciales, lideradas por el almirante Fülger, uno de los más
veteranos y experimentados soldados de nuestro planeta, encargadas de
recorrer áreas del espacio en las que vivieran pluses. Dos de esos
pluses éramos Flamas y yo, como 1º y 2º comandante de la Tesler.
Fue justo antes de una de esas misiones cuando nuestro planeta fue
atacado.
Durante
horas habíamos estado orbitando Eonia, nuestro planeta natal, una
gigantesca esfera de gas y energía, similar a vuestro Júpiter, pero
con cargas electrostáticas mucho mas densas y en el limite entre
estrella y planeta.
-Comandante,
los reactores están al ochenta y nueve por ciento y los víveres
acaban de ser embarcados.
-Gracias
Teniente. Flamas, ¿Está la tripulación lista?
-Si,
Trelectros.
Flamas
y yo dirigíamos a los cientos de tripulantes eonianos que hacían
posible mover a una estación espacial como la Tesler, del tamaño de
un continente terrestre, con capacidad para albergar a miles de
personas y dotada de su propia escuadrilla de cazas aeroespaciales y
naves de transporte.
-Comandante,
llamada de emergencia, se trata del almirante Fülger.
-Abra
las comunicaciones alférez.
-Esto
es un comunicado general a todos los comandantes de la flota de
salto, un objeto de tamaño similar a un sistema estelar ha sido
detectado acercándose a nuestra galaxia a una velocidad varias veces
superior a la de la luz. Debido a sus enormes dimensiones, nos es
imposible frenarlo y la colisión con nuestro planeta y el resto del
sistema es inevitable. Ante la inminente catástrofe y con intención
de mantener a un suficiente número de individuos de nuestra especie
con vida, se les ordena saltar de inmediato y dispersarse por
distintos universos para evitar la extinción.
Eso
significaba abandonar a todos los que permanecían en el planeta,
incluidas nuestras familias. A penas cabíamos en nuestro asombro y
horror, pero si no actuábamos con premura, moriríamos. Todas las
naves comenzamos a preparar los reactores que nos suministraban la
energía para el salto.
-¡Trelectros!
Me niego a abandonar a los Eonianos por una suposición. Volvamos a
por tantos como podamos salvar.
-Flamas,
tenemos órdenes que cumplir, así que obedece.
-Trelectros,
toda mi familia permanece ahí abajo ignorando lo que les viene
encima, ¿Creés que les abandonaré a su suerte?
-¿Acaso
creés que el resto de nosotros no tenemos familia también? Pero
debemos estar dispuestos a todo por la supervivencia de nuestra
especie, aunque ello suponga abandonar a muchos de los nuestros.
-Por
suerte para ti, no me queda más opción que obedecer, pero sigo
pensando que somos unos cobardes por salir huyendo.
-¡Comandante!
Las lecturas indican que el objeto ha desaparecido produciendo un
pulso electromagnético en el lugar en el que se hallaba y otro pulso
se acaba de producir en la parte posterior de nuestra estrella.
Esa
cosa se había teletransportado y su lugar de destino era las
cercanías de nuestra estrella. Tras aparecer, el pulso producido por
su teletransportación frió los generadores de todas las naves
impidiéndonos saltar, aunque ya no era necesario, aparentemente el
objeto se había detenido, cesando así su amenaza, sin embargo, la
suerte no estaría de lado de Eonia aquél día. Una nube de negras
criaturas se desprendió de su superficie y avanzó en dirección a
todas las naves de la flota, mientras tanto, esa cosa comenzó a
partirse en dos por un lado y en ese momento fue cuando pudimos ver
que se trataba de una boca y que por lo tanto estaba viva. Se trataba
de una criatura de forma ovalada, negra, con cola y aletas, similar a
las ballenas terrestres, uno de sus ojos, de un tamaño varias veces
superior a nuestra estrella, nos miraba con frenesí. La nube avanzó
hacia nuestra posición y aunque la flota abrió fuego destruyendo a
gran cantidad de ellas, muchas no parecían ni afectadas por nuestra
potencia de fuego y seguían avanzando sin freno alguno. Las primeras
estaciones en caer fueron las más próximas, de pronto, la bestia
comenzó a avanzar lentamente en dirección a la estrella, las
criaturas de la nube se adherían al casco de las estaciones y lo
destrozaban fácilmente causando graves daños para penetrar en
ellas, cuando salían, no quedaba nadie a quien rescatar. La bestia
finalmente engulló la estrella, apagando su brillo e instantes
después, escupió un chorro de radiación estelar que avanzaba en
dirección a nuestro planeta. La Tesler, que había estado repostando
hasta el descubrimiento de la bestia, era la que más cerca
permanecía de Eonia, y por ello, la más alejada de esa bestia y sus
criaturas, lo que nos permitió reparar el reactor y saltar antes de
ser alcanzados por criaturas o radiación.
Tras
un tiempo prudencial, regresamos a las inmediaciones de nuestro
planeta.
-Alférez,
no veo nada en el monitor, ¿Está seguro de haber colocado las
coordenadas correctas?
-Si,
comandante, estamos en el área espacial de Eonia, es solo que... ya
no está.
-Trelectros,
no pudimos salvar a nuestra gente, pero no pienso dejarles ir sin la
venganza que se merecen.
-Supongo
que todos queremos lo mismo, pero ya viste como nos masacraron esas
criaturas, mientras que nuestras armas a penas las ralentizaban.
¿Cómo esperas enfrentarte a la gigante?
-¿¡Estás
insinuando que huyamos como cobardes y nos escondamos en cualquier
roca lejana!?
-¡No!
Pero debemos pensar en algo que nos permita hacerle frente.
-Y
¿Cuál es tu idea? Cerebrito.
-Reclutaremos
un ejército de Pluses. Tenemos una estación espacial con medio
centenar de naves, equipadas con tecnología de salto, nos acaban de
abastecer para recorrer el cosmos durante años, estamos más que
preparados para ello.
Tras
una leve pausa de reflexión, Flamas consideró la idea como la mejor
opción a seguir. Toda la tripulación nos siguió en dicha decisión
y nos preparamos para navegar por el cosmos en busca de un ejercito
de pluses que nos quisieran ayudar.
Usamos
un medidor que nos permite detectar las fluctuaciones energéticas
específicas que producen los pluses para poder localizarlos y poder
determinar las coordenadas de salto.
-Comandante,
el medidor está calibrado y buscando.
-Muy
bien, alférez. Teniente active el salto, tan pronto obtengamos las
primeras coordenadas saldremos.
Las
primeras coordenadas que obtuvimos nos condujeron a vuestro planeta.
Nos mantuvimos a una distancia prudencial mientras analizábamos
vuestra especie y determinábamos la posición exacta de cada plus.
Pero eramos inconscientes de un error que habíamos cometido y que no
tardó en cobrarse sus terribles consecuencias. Durante nuestro corto
periodo de tiempo de vuelta a lo que fue nuestro hogar, una de esas
criaturas negras que debió permanecer rezagada, se coló en en la
estación y para cuando fue detectada, había matado y convertido a
varios de mis tripulantes.
-¡Señor!
Hemos detectado al menos a cinco de esas cosas. Son muy rápidas y
cuando te tocan absorben la energía de nuestro cuerpo y
transformándote en una de ellas, los chicos han empezado a llamarlas
dark souls.
-Trelectros,
Yo me ocuparé de ellas.
A
Flamas no le costó mucho deshacerse de las que encontró, pues eran
la modalidad mas débil de dark soul con la que nos habíamos topado,
sin embargo, una de ellas escapó al espacio dirigiéndose a vuestro
planeta.
-¿Quieres
decir que no vendrá esa criatura gigantesca a devorar nuestro
mundo?- Preguntó Lex después del largo silencio que todos habían
guardado escuchando mi historia.
-Por
lo que sabemos, esa criatura podría estar en cualquier punto del
espacio-tiempo.
-Lex
tuvo un sueño donde veía aparecer las dark souls y hablaba contigo
y con mas gente que no está aquí.- Añadió la doctora Mar.
-¡Oye!
¿Dónde está el secreto hipocrático?- Se queja Lex.
-No
creo que en una situación como esta la confidencialidad
doctor-paciente tenga mucha importancia. Al final de su sueño, la
criatura destruía el planeta acabando con la vida de todos.
-Eso
cambia las cosas. De alguna forma, tuviste una premonición sobre tu
futuro, así que es probable que esa bestia acabe atacando tu
planeta.
-Pero
en mi sueñ... en mi premonición todos moríamos.
-Una
premonición solo es una visión de como podría ser el futuro, no
necesariamente de como va a ser, el futuro de nadie está escrito.
Pero supongo que es razón más que suficiente para que decidáis
uniros a nosotros.
-Yo
opto por ir a patearles el culo a esos putos bichos del demonio.-
Acepta Christin con emoción.
-Supongo
que no nos queda otra opción. Dijiste que habías determinado la
posición de todos los pluses de nuestro planeta. ¿Hay más a parte
de nosotros?- Me pregunta Lex.
-De
hecho, si. Están dispersados por distintos países, aunque no os
preocupéis por el problema del idioma, la Tesler está equipada con
tecnología de inducción del lenguaje, una vez subís a bordo,
inocula en vuestro cerebro unas nanomáquinas que descifran e
insertan el aprendizaje de una lengua que escuchéis en vuestra
sección del habla permitiéndoos hablar cualquier idioma terrestre o
alienígena.
-Es
decir, que os vais a encargar de reclutar al resto de pluses.-
Comienza Flamas.- Realmente no sabemos como son y algunos de ellos ya
son de por si bastantes fuertes y no sabemos hasta que punto podrían
ser peligrosos.
-Esperemos
que no tanto como las dark souls- Interviene Mar. -Si no hubiera sido
por los poderes de Flamas y la habilidad de su espada para extraer
los míos, no estariamos aquí.- Continúa.
-Respecto
a eso- Comienzo a explicar. -La espada puede ayudarte a manifestar
habilidades ocultas, pero desgasta mucho el cuerpo de su usuario.
Todos deveréis buscar la forma de ir desarrollando vuestras
capacidades.
-No
se cómo podríamos hacer eso exactamente- Interviene Christin. -Lex
y yo llevamos varios años combatiendo y nunca hemos visto que
nuestras habilidades sobresalieran más que las del resto.
-Eso
se debe a que no os habeis visto implicados en una situacion de vida
o muerte- Explica Flamas. -Las habilidades de los pluses surgen tras
un estado emocional intenso, rabia, miedo, etc. tras eso, solo es
cuestión de aprender a controlar su flujo y poco a poco iran
aumentando. Como sabía que Lex tenía experiencia en combate, le di
a la doctora la espada, a el le sería más facil expresar su poder y
así fue. -Termina mientras echa una sutil mirada de reojo a Lex el
cual ya lo estaba mirando.
-Con
todos los detalles aclarados, es hora de que nos pongamos en marcha.
-Empiezo. -Nuestro primer destino será Los Ángeles.